1. Chakra Muladhará

A este chakra se lo conoce también como chakra basilar o de raíz.  Es el primero de los siete chakras fundamentales.

Tradicionalmente se lo suele representar como una flor de loto de cuatro pétalos.

Posee también un símbolo geométrico que es un triángulo con un vértice hacia abajo, encerrado dentro de un cuadrado.

El triángulo representa la sexualidad femenina mientras que el cuadrado representa a la Tierra en tanto que elemento.
 
Este centro energético, el Muladhará, se halla situado entre los testículos o la vagina y el ano, en el perineo.

Este chakra está conectado a las glándulas suprarrenales, afectando el funcionamiento de los riñones.

Las principales funciones de tipo fisiológico del chakra de raíz son la producción de sangre, la salud del sistema óseo y la actividad sexual, al menos en el sentido que involucra la reproducción.

Este chakra puede verse afectado por grandes pérdidas materiales.

Cuando esto ocurre, se dice que el chakra se halla cerrado, provocando varios conflictos en la armonía general de nuestro organismo.
 
Se lo llama también chakra de raíz porque es justamente en este centro energético donde se procesa la energía terrestre.

Por eso, cuando se halla cerrado por algún conflicto, tenemos una sensación de haber perdido las raíces, de encontrarnos en un terreno extraño o, como se dice popularmente, de no tener los pies en la tierra.

chakra raiz Muladhará
Para las tradiciones milenarias, la Tierra representa la Madre primordial, fuente y origen de todo lo existente.

Es por eso que este chakra, que es el primero de los siete fundamentales, recibe el nombre de Muladhará, que etimológicamente significa raíz.

Este chakra está orientado hacia el suelo, formando una especie de embudo que señala constantemente la tierra.
 
Su función primordial está constituida, entonces, por todos los requerimientos del cuerpo material y por el instinto de supervivencia.

Cuando se halla armonizado, es el causante del bienestar físico y mental en sintonía con la naturaleza y el que genera la vitalidad, la capacidad de adaptación al mundo circundante y a los cambios.

Una característica especial del Muladhará es que sus dimensiones son un poco mayores que las del resto de los chakras.

Esto se debe a que posee un solo polo.